Por un lado, varias fuentes han reportado la combinación de WBV y fisioterapia como una estrategia válida para aumentar significativamente la fuerza y potencia muscular, la flexibilidad y la DMO, así como para reducir la grasa abdominal. En particular, la exposición al WBV resultó en un mejor rendimiento neuromuscular, en términos de fuerza y coordinación, así como en un mejor control postural en un corto período de tiempo, lo que lo convierte en una buena alternativa a un programa de ejercicio estándar en la rehabilitación del LCA (Lesión del ligamento cruzado anterior).
Curiosamente, se observó que la fisioterapia con y sin WBV reduce significativamente el dolor y aumenta la agilidad y la flexibilidad en atletas. Sin embargo, la implementación de WBV en la fisioterapia de rutina aumentó los efectos de esta última sobre la flexibilidad, confirmando el entrenamiento vibratorio como una valiosa estrategia adicional para aumentar la efectividad de la fisioterapia convencional y optimizar el rendimiento atlético
Varias fuentes han explicado los efectos del WBV en el tratamiento del dolor lumbar, informando correlaciones positivas entre la inactividad de los músculos centrales, la intensidad del dolor y la función en pacientes con dolor lumbar. En este sentido, se ha sugerido que el entrenamiento vibratorio activa las fibras musculares y fortalece los músculos de estabilidad central, mejorando la función de la espalda en pacientes con dolor lumbar
La estimulación vibratoria también se ha sugerido como una herramienta eficaz para prevenir y/o contrarrestar el deterioro cognitivo relacionado con la edad y para mitigar los cambios fisiológicos que caracterizan el envejecimiento.